Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!



Manifiesto del Partido Comunista (1848)

miércoles, 19 de octubre de 2011

"Unidad reformista para salvar el capitalismo"
Artículo del dirigente comunista Julio Díaz, miembro del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)
Empiezo a escribir estas líneas horas antes de la celebración de la primera manifestación internacional de repulsa al orden establecido que, ¡curiosamente!, está siendo convocada masivamente por todos los medios de comunicación y propaganda de la burguesía. Desde el New York Times, a El País la nueva literatura “del cambio” la escriben los de “arriba” para garantizarse que, una vez más, el pueblo desorientado y sin dirección política le llena las plazas a la burguesía.
Desde el New York Times, a El País la nueva literatura “del cambio” la escriben los de “arriba” para garantizarse que, una vez más, el pueblo desorientado y sin dirección política le llena las plazas a la burguesía.
En un descarnado escenario mundial de la lucha de clases en el que más de mil millones de personas pasan hambre, se invaden países y se cometen genocidios sin consecuencia política y legal alguna y en el que la clase obrera, los sectores populares y la juventud del orbe están condenados por el capitalismo a la pauperización perdiendo uno a uno todos los derechos civiles, sociales y laborales alcanzados en décadas de dura lucha, una de las pocas cosas positivas que se encuentra en la batalla política y de ideas que se está librando es que la realidad acaba poniendo a cada uno en su lado de la barricada.



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